Los quesos de leche de oveja son casi siempre semi-blandos y son conocidos por su suave textura y sus propiedades ligeramente aceitosas. Se caracterizan por ser ricos en materia grasa y nos aportan gran cantidad de energía y proteínas, fundamentales para nuestro organismo y para mantener los músculos fuertes. La concentración de proteínas varía según sea la curación del queso, así los quesos más curados poseen mayor proporción. Aunque su textura es suave, ofrece un mayor abanico de texturas según su elaboración o procedencia.