Esta tradición se remonta a los primeros nómadas, ya que se dedicaban a la agricultura y la ganadería.

Los primero hallazgos en España se encontraron en la zona de los Pirineos y en la sierra cordobesa de Zuheros. Aparecieron utensilios de esparto, vasijas de cerámica perforadas y cucharas de la época del neolítico prehistórico.

Tartesos, fenicios y cartaginenses elaboraban ya quesos, pero fueron los celtas quienes aportaron mejoras técnicas en su elaboración y conservación.

De la época romana encontramos escritos del hispano Columela, en su obra “De rustica“, en la que se refiere al “caserum“, y da instrucciones para la conservación de quesos ahumados que los cántabros enviaban a Roma.

Pero fueron los árabes quienes dieron más importancia a la ganadería caprina. Aún está muy presente esta cultura en Andalucía y Extremadura.

Ya en la Edad Media y con el Camino de Santiago, se dieron a conocer los quesos vascos, navarros, aragoneses, castellanos, cántabros, astures y gallegos, que sirvieron de alimentos a los peregrinos.

Quesos en España tradición y calidad, Queso liebana

En 1273 el rey Alfonso X fundó el honrado Concejo de la Mesta, sindicato de los ganaderos ovinos.

La mesta fue una importante fuente de ingresos entre los siglos XVI al XIX al exportarse la lana al extranjero.

La tradición en la elaboración de quesos se extendió desde la peninsula a las islas, un ejemplo de ellos es que el queso mallorquín que aparece en los primeros asentamientos de fenicios cartaginenses.

Dado que desde el puerto de Mahón, en el siglo XIII, ya se exportaba queso a Inglaterra. Lo mismo sucede en las Islas Canarias, al mencionarse en las actas del Cabildo de 1605 al queso Majorero.

Las citas más universales aparecen en la novela más leída y traducida de la literatura “Don Quijote de la Mancha“.